Catar resiste y arranca un punto épico a una Suiza dominadora
En el Levi's Stadium de Santa Clara se vivió una de esas noches que justifican el fútbol: la del equipo que se aferra al empate contra todo pronóstico estadístico. Catar 1 - 1 Suiza fue el resultado de un duelo de extremos, donde la posesión suiza (68%) y su abrumadora superioridad en el tiro (26 a 6) chocaron una y otra vez contra un muro catarí que nunca dejó de creer.
El guion parecía escrito pronto. En el minuto 16, la amarilla a Mahmud Abunada evidenció la presión local en el área, y el penalti confirmado para Suiza, tras la acción de Remo Freuler, no perdonó. Al 17', Breel Embolo transformó la pena máxima y puso el 0-1 que parecía el preludio de una goleada anunciada por unos xG de 3.20 frente a los 0.60 de Catar.
Pero el fútbol no se juega solo en las hojas de cálculo. Catar se replegó con orden, cedió el balón (apenas 72% de acierto en el pase frente al 91% suizo) y confió en su portero, autor de cinco paradas decisivas. El técnico catarí movió el banquillo al 60' con un triple cambio —Al Oui, Gaber y Abdurisag— buscando frescura, mientras Suiza acumulaba córners (10) sin hallar el segundo gol que sentenciara.
Y entonces, el destino le devolvió a Catar lo que la tabla le negaba. En el minuto 90, un desafortunado gol en propia de Miro Muheim, recién entrado al campo, igualó la contienda y desató la euforia. El 1-1 final dejó a Suiza con sabor amargo pese a su dominio y a Catar celebrando un punto heroico. En el Grupo B, todos empatados a uno: el equilibrio más cruel y más justo a la vez.
Crónica generada automáticamente con IA a partir de los datos oficiales del partido.

