Egipto araña un empate ante una Bélgica que se topó con su propio destino
No hubo vencedor en el Lumen Field de Seattle, y el guion lo justifica con creces. Bélgica y Egipto firmaron un 1-1 que reparte equilibrio absoluto en este estreno del Grupo G. Catorce tiros para cada bando, tres a puerta por lado y un duelo cerrado desde el pitido inicial, donde las tarjetas tempranas a Attia (13') y Castagne (14') anticiparon una batalla de roces e intensidad. El partido pidió pierna fuerte y la dieron ambos: quince faltas belgas por catorce egipcias dibujan un choque de fricción constante.
Egipto golpeó primero y lo hizo con su sello. En el minuto 19, Mohamed Salah volvió a ejercer de faro asistiendo a E. Ashour, que adelantó a los faraones y obligó a Bélgica a remar a contracorriente. Los pupilos de pase corto y posesión —86% de acierto en el pase— acumularon balón pero chocaron con un Egipto ordenado, valiente en la presión y peligroso en cada llegada, como evidencian sus siete córners frente a los dos belgas.
El correctivo táctico llegó tras el descanso. Bélgica movió el banquillo con un triple cambio entre los minutos 56 y 66, buscando frescura por bandas y profundidad. La insistencia tuvo premio amargo para Egipto: en el minuto 66, M. Hany marcó en propia puerta el 1-1 que reactivó el sueño belga. El empate respondió, además, a un dominio sutil reflejado en el xG: 1.16 belgas por 0.89 egipcios.
El tramo final fue un carrusel de relevos —De Bruyne y Doku entraron en el 86'— en busca del gol que rompiera la igualdad, pero ninguno apareció. Bélgica y Egipto se reparten un punto y comparten la cima provisional del grupo, conscientes de que en esta cita todo sigue por decidirse. El Mundial acaba de empezar y nadie quiso ceder un milímetro.
Crónica generada automáticamente con IA a partir de los datos oficiales del partido.

