Irán resiste con uñas y dientes el asedio belga en el SoFi
No siempre gana quien más empuja. En el SoFi Stadium de Inglewood, Bélgica e Irán firmaron un 0-0 que sabe a poco para unos y a gesta para otros. Los Diablos Rojos mandaron de principio a fin —70% de posesión, 86% de acierto en el pase y nada menos que 23 disparos—, pero se estrellaron una y otra vez contra un muro persa que defendió con orden, sacrificio y una portería sobresaliente. El partido se torció pronto: en el minuto 3, Lukaku vio amarilla, anticipo de una noche frustrante para el delantero.
El primer aviso serio llegó del bando iraní. En el 25', Taremi celebró un tanto que el fuera de juego anuló, el momento en que más cerca estuvo Irán de soñar. La respuesta belga fue elevar la presión, aunque sin premio. El 1.80 de xG frente al 0.63 visitante retrata el desequilibrio en las ocasiones, pero también la solidez de un Irán que cerró líneas y aguantó el chaparrón con disciplina, asumiendo las faltas necesarias.
Todo cambió en el minuto 66. La roja a Ngoy dejó a Bélgica con diez y obligó al técnico belga a rehacer el plan tras una triple sustitución previa en el 58. Con un futbolista menos, el dominio territorial siguió siendo belga, pero la inferioridad numérica espesó aún más el camino hacia el gol. El portero iraní, autor de siete paradas, se erigió en gran protagonista, frustrando cada intento.
El reparto deja a Bélgica primera del Grupo G por diferencia, con Irán tercero, ambos con un punto. Los Diablos Rojos lamentarán la ineficacia y la expulsión; Irán celebrará un empate trabajado a base de carácter. El fútbol, una vez más, recordó que la pelota no siempre entra por mucho que se llame a la puerta.
Crónica generada automáticamente con IA a partir de los datos oficiales del partido.