Egipto remonta con autoridad y Salah firma la sentencia
El BC Place de Vancouver fue testigo de una remontada de pura casta egipcia, que dio la vuelta a un marcador adverso para imponerse por 1-3 a Nueva Zelanda en la segunda jornada del Grupo G. Los oceánicos golpearon primero, pero acabaron arrollados por una selección que mandó en el balón y en las ocasiones de principio a fin.
El arranque sonrió a los neozelandeses. En el minuto 15, Francis Surman aprovechó una asistencia de Tyler Payne para adelantar a los suyos y meter ruido en el partido. La reacción local, sin embargo, tuvo más nervio que ideas: las tres amarillas que vieron sus jugadores (Singh, McCowatt) y sus 14 faltas delataron a un equipo obligado a frenar a un rival cada vez más cómodo con la pelota, dueño del 56% de posesión y de un notable 88% de acierto en el pase.
Egipto ajustó las piezas tras el descanso y desplegó su pegada. En el 58, Mostafa Ziko firmó el empate con la asistencia de Mohamed Hany, y apenas nueve minutos después, en el 67, le devolvió el favor a su goleador: Mohamed Salah completó la remontada tras un pase del propio Ziko. La superioridad en el tiro fue clara —19 disparos por 11, con un xG de 1.96 frente al 1.12 local—, reflejo de un dominio que ya no admitía discusión.
La sentencia llegó en el 82, cuando Trezeguet definió tras una asistencia de un Salah pletórico, sellando el 1-3 definitivo. Egipto suma así su primer punto y empuja el grupo hacia un final apasionante, con Irán y Bélgica al frente. Nueva Zelanda, que pegó primero pero se diluyó, deberá recomponerse pronto si quiere seguir soñando con la siguiente fase.
Crónica generada automáticamente con IA a partir de los datos oficiales del partido.



